lunes, 5 de diciembre de 2011

Ajustando cuentas...








Cuando ella venga a buscarme
no voy a tenerle miedo
ni daré un portazo.
Mansamente la seguiré voluntaria
y, con el pecho expectante,
ajustaré cuentas sin pedir nada,
pero no me postraré ante dios
ni albergaré la esperanza de una nube para mí.
No apretaré los puños ni temblará mi barbilla,
y seguramente la curiosidad me acompañe de la mano.
Quizá me volveré echando una última mirada
para que no se lleve el olvido
el murmullo del heno mecido por la brisa.
Aspiro a que amaneceres ensangrentados
derramen su sangre en mi nombre y en mi hora,
y no me quejaré,
partiré sumisa, quizá algo triste,
pero robaré por el camino un puñado de atardeceres
y la belleza efímera de los almendros,
el olor perturbador de los limones,
la sensualidad del mar
y la desnudez ebria de la luna.
Vientos y tempestades me cubrirán entera
de hojas secas
que abrigarán mi soledad.
Las tardes transcurrirán entre sombras
y las noches en silencio.
Una lluvia temprana
regará
ese viejo roble que me dará sombra y cobijo.
y después, colmada de soles,
mamaré de la tierra
la eternidad.






4 comentarios:

  1. No sé muy bien como llegué hasta aquí. Pero despues de leer esta imagen tan realista y llena de paz y serenidad (y algunas otras entradas), creo que pasaré un tiempo aquí, en tu preciosa casa, si me lo permites, claro.
    Un saludo.

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  2. No importa como has llegado. ¿Qué más da?

    Bienvenido, Julio. Comenta y pregunta lo que quieras.

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  3. Es sobre una tumba donde duerme el secreto de las flores mustias que exhalan su efímera fraganciapara la eternidad.

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  4. Funambulus, mi amigo, siempre adornas mis escritos con tus bellos comentarios. Un abrazo y gracias.

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