martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín...




…y fueron felices y comieron perdices.

Este es el final del cuento, la guinda. Aquí es donde cerramos el libro y abrimos la sonrisa efervescente (qué bonita esta palabra para definir una sonrisa, gracias Julio). Miramos a esa niña, ese niño, que nos mira arrobado, y le sonreímos. Sí, pequeño, la vida es de color de rosa, en éste caso de rojo, color de la bandera del amor, y los amantes serán felices para siempre y comerán perdices.
Dos almas solas sentadas frente a frente, separadas por una mesa quilométrica y candelabros de lujo. Ella luce un rojo carmín en los labios para tan elegante ocasión; él una corbata que resalta el color de sus ojos.
El silencio flota entre ellos, ¿es la comodidad de los años? O es que ya no hay nada qué decir…
Los diamantes en forma de corazón yacen en el fondo de una cajita de terciopelo. Son para siempre, dicen, ¿cómo el amor?
Él, ya vacío de mariposas, se levanta y coloca esos diamantes en el cuello de ella. Ella lo recibe y sonríe, los hijos toman la foto. Una  guinda más.
Ella, se levanta y anda esos quilómetros que le separan de él y le coloca una pulsera de oro, detrás estas palabras: para siempre. Dos palabras construidas con ladrillos.
Los hijos aplauden, la hipoteca se lame los labios de gusto, aún serán dos pagándola durante un poco de tiempo más. Los hijos sonríen felices.
Las perdices comienzan a despedir un olor a rancio que se va propagando por las estancias.


Feliz día de san Valentín a todos, los creyentes, los no creyentes, a los que andan con las mariposas en el estómago y a los que no. A los que tiene pareja y a los que andan solos, mirando escaparates de color rojo, llenos de corazones, angelotes, y diamantes que dicen que son para siempre.



Mi regalo en este día.


10 comentarios:

  1. Mira que es un día raro este, siempre. Totalmente lamentable, en el caso de los personajes de tu magistral escrito (y en mi caso).
    La sonrisa efervescente es tuya, pero una mía te la regalo hoy para siempre, cosa que creo que no podría hacer con diamantes.
    Y he disfrutado un montón, pegando saltos (guitarra imaginaria en mano)por encima de los sillones, con tu pedazo de regalo. Fabulosa la versión.
    Te deseo un feliz día sin perdices rancias.
    Yo ando enterrando mariposas muertas...
    Un beso

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    1. enterrando mariposas muertas...
      en fin, pues yo te mando un montón de besos para curar esa pupita.:)
      Veo que te gustan The Rollings, una gran banda, si señor.:)

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  2. Te he leído esta mañana y vuelta a lo mismo. No puedo comentar a no ser que salga la ventana emergente (no me preguntes por qué). Sabes que corroboro cada una de las letras aquí escritas y que cojeamos ambas del mismo pie... Viva San Fermín! (¿o era otro Santo?)

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    1. jo, pues ya miraré de ponerla, pero tengo que tener tiempo, porque no sé cómo se hace. Acepto ayuda jaja
      Ya, en realidad este relato está inspirado en el tuyo.

      beso, Analogias.:)

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  3. Debo de ser rara pero reconozco que para mí, las fisestas ya catalogadas no tienen mayor sentido que el de un día más, quizá porque no soy muy de celebraciones, quizá porque ya esos días festivos no tienen el mismo sentido. Día de los enamorados, si, pero posiblemente cualquier día ha sido más especial que ese.
    Besos.

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    1. Me ocurre lo mismo, Rosi, no soy de celebraciones. En cambio me gusta celebrar un amanecer espectacular, un atardecer sublime, una comida placentera, un vino sabroso, un abrazo, un gesto de generosidad. ¡Eso si! eso merece la pena.
      Lo demás son invenciones para sacarnos los cuartos jaja.
      el amor verdadero se debería celebrar cada día, de a poco, a sorbitos. Una mirada cargada de intenciones, un beso en el quicio de los labios, una caricia en el brazo, un suave roce en la nuca. Pero a diario...no enmarcarlo en un día.
      Es una celebración hipócrita, engañosa, porque se trata de regalar para que los demás, el entorno, crea que sigue existiendo una magia que hace tiempo que desapareció.
      en fin, un abrazo compañera.:)

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  4. Te digo cómo poner las ventanas emergentes: Vas a diseño, configuración,comentarios y marcar ventana emergente (y voilá! jajaja). Ya me contarás. Saludos!

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  5. bueno, pues ha sido realmente muy fácil. Gracias Analogias jaja ¡que haría yo sin ti!!

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  6. Vaya, llego tarde (será que no creo en santos)
    Me encanta la ambientación que logras en tus escenas, Ángela, nos metes dentro...y lo pasamos mal o bien, depende de lo que nos hagas vivir.
    En este caso me sentí muerto en vida...claro, como el diamante; "para siempre"
    Muy bueno, claro.

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  7. Castelo!! Gracias, amigo. Tengo que informarme a ver porqué la gente feliz tiene que comer perdices...supongo que en tiempos pretéritos debió ser signo de abundancia, bienestar, o algo por el estilo.

    un beso.

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