jueves, 22 de marzo de 2012

Amarrado a tu cintura




Hace mucho tiempo que ella viaja sobre su lomo. Él la ha bautizado como su adorable parásito, ella como su montaña mágica. ¿Cómo se conocieron?
Un atardecer anaranjado dormitaba la montaña mágica apoyando sus carnes inconmensurables en el tronco de un árbol resignado. Ella pasaba por allí, triste y cabizbaja, pues disponía de poco alimento para combatir el duro invierno. Luego, bajo los copos de hielo era muy difícil encontrar una pizca de alimento.  Arduo momento para ser una hormiga frágil. Así, de esta guisa,  se estampó contra  esas descomunales columnas de carne, y curiosa, trepó hasta que se encontró con lo que parecía una oreja; un gran escondite de carne, bajo el cual reinaban unas maravillosas y sibilantes corrientes de aire fresco. 
Gozosa, panza arriba y con todas sus patitas al viento, ella se refrescaba alegremente bajo ese apéndice inquieto, que él movía de forma acompasada de vez en cuando, para refrescarse o librarse de los molestos visitantes.

Luego, al despuntar el alba, cuando los animales despiertan y emergen adormilados de la hierba, la montaña se despereza. El árbol, dolorido, tras una noche en vela, se prepara para recuperar su postura gallarda; cuando la montaña haya despegado su descomunal cuerpo de la corteza, volverá a ser libre. Hace tiempo que la montaña lo eligió para apoyarse; su corteza es cómoda, las ramas son frondosas  y frescas en verano.
Este árbol hace ya muchos otoños que se resignó a su suerte. Una vez tuvo un sueño en el que recogía sus largas raíces de secuoya y levantándolas hasta la cintura echaba a correr entre la llanura agreste, como una dama que recoge sus enaguas para atravesar un charco de agua.
Pero eso ya es cosa del árbol, que de vez en cuando fantasea a la tenue luz de la luna.

En cambio la pequeña dama ya no abandonará a la montaña. Ha decidido vivir y morir en su geografía de terciopelo, y sabe de sobras que algún día él tomará su minúsculo cuerpecito y lo llevará allí donde duermen los finados, pues sabe que para él es muy importante este doloroso trámite. Lo ha  visto hacer un alto en el camino, al lado de la manada, y guardar un respetuoso momento de silencio, y digo momento,  pues para las montañas no existen los minutos.

Pero es duro en ocasiones amar a una montaña. Ha sido testigo impotente de las luchas de poder, de las reclamaciones territoriales, y lo más penoso: los enfrentamientos por amor. Ha volado ella por los aires en esas ocasiones, frágil cuerpecito, sin tener donde aferrarse, cuando los colmillos de los combatientes han chocado furiosamente. Ha visto asombrada las chispas de fuego que producen los marfiles al colisionar. Ha caído al suelo, doliente,  entre el barro, cuando las montañas han eclosionado, retumbando el suelo, arrancando árboles en la caída.
Ha girado, dolorida, las antenas hacia otro lado en los momentos de pasión, y lo ha consolado después, cuando la hembra se ha marchado tras lanzarle un beso efímero con su trompa.
Han vivido días de lluvia juntos, ella asomando tímidamente por el quicio de su oreja y él mojando sus laderas incontenibles, escuchando ambos los rumores del agua…

Y es que hay seres
que al juntarse se provocan, uno al otro, una tiritera absoluta…



26 comentarios:

  1. Apasionante y encantador.
    Preciosa historia con un final que pone los pelillos de pollito.
    Gracias Ángela. Leer cosas así ayuda a seguir viviendo.
    Me honra saber que eres mi amiga.
    Por cierto. En cuanto me descuido pintas la casa,jajajaja. Está muy bonita.
    Un montón de besos.
    Se me van a acumular los bocatas de calamares que te debo ;)

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  2. Poco a poco me iré poniendo al día de las entradas que no he visto. No me quiero perder ninguna.
    Otro beso.

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  3. Hermosa mixtura entre la hormiga y el elefante, pues siempre que el amor no sabe de tamaños y formas más esencial (más amor) pareciera que es sobre el universo,,, y justamente los elefantes que son gigantes de la memoria hasta se dan la descomunal sensibilidad de quedarse inmóviles rodeando a sus muertos.

    Amar una montaña tiene sus costos; amar tiene sus costos.

    Un fuerte abrazo, me gustó mucho.

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  4. Ángela, apasionate relato, caí en un mar de letras que me llevaban a un maravilloso mundo donde se había transformado en el bello idioma de un cuento.

    Un gran saludo

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  5. Qué bien escribes. Ángela. Vaya, el texto me da la razón. Nueva definición de oreja.
    Quien pudiera ser montaña de carne y tener una amistad con antenas.
    Saludos.

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  6. Dices que te honra ser mi amigo, Julio. Entonces ahora soy yo la que te debe mil bocatas de calamares. Nos va a faltar tiempo para comerlos jaja
    Si, en cuanto al tema de la casa, lo siento, me aburro muchísimo de ver las paredes siempre del mismo color, ya sabes cosas de mujeres!!
    me alegra mucho, muchísimo, verte por aquí. Un abrazo fuerte.

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  7. Juan, si. Amar tiene sus costos, amar es difícil, tienes razón. A veces tengo dudas de cual es el órgano amatorio, si el corazón, el cerebro (no creo) o todo viene de las tripas.
    Pero si sé, que seres distintos pueden llegar a adorarse mucho, a necesitarse, a buscarse y a olerse como los perros, que el amor no entiende de tamaños, de forma, de hondura, de edad. Que todo es cuestión de agarrarse las tripas y arañarse el corazón, contener el aliento y decir: ¡cómo me gustas joder! y no se por qué....
    un abrazo, y gracias por venir.

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  8. Mario, me alegra que te guste esa última frase. Tiritar entre tus dientes, cercana a la locura...

    poetas, poesías, ay...

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  9. Oreja:
    Lugar cálido, ventilado, diáfano, refrescante en verano y acogedor en el invierno.
    Una buena oreja protege de la lluvia, espanta los terrores, los inquilinos no gratos, los visitantes que quieren quedarse demasiado.
    Tener una buena oreja es tener un buen amigo.
    y cuando esa oreja sabe escuchar, mucho mejor.
    Gracias Igor. Un abrazo :)

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  10. Magnífico relato Ángela, y magnífico ejercicio de amor de dispares personajes.
    Volveré para releerlo, estoy segura que se disfruta más en una segunda y una tercera vez.
    Besos y muchas gracias por compartirlo

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  11. Angela..." Amarrado a tu cintura "

    Eres en un bosque cazadora de ilusiones con lo que has contado...
    ¡¡¡ muy bonito !!!

    un beso desde Argentina

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  12. Angela, guapa, que bonito texto, me ha llamado mucho la atención y que te puedo decir, me ha atrapado, sigo tu blog ya mismo, nos estamos leyendo.

    Besos Gitanos

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  13. mientrasleo, muchas gracias, siempre es un gran placer verte por aquí, me estoy acostumbrando a ti. Un abrazo.

    :)

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  14. Doris, bienvenida a esta casa de locos, donde se cazan instantes y se inmortalizan.

    Un gran placer saberte por aquí. Visitaré pronto tu blog, y te dejaré una rosa blanca sobre la mesita. Un saludo.
    :)

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  15. Gitana de los ojos bellos, es un placer tenerte por aquí. No sólo porque adornas mi casa con esa mirada tuya, sino porque he curioseado tu blog y me parece muy interesante y recomendable. Nos vemos, gitana guapa.

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  16. La relación simbiótica es una buena estrategia de supervivencia de los animales y en tu cuento ambas partes establecen una asociación muy especial. Me siento como un niño maravillado leyendo tu hermoso cuento narrado con gran sutileza y esto ocurre porque haces magia con las palabras, querida ilusionista.
    Besos

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  17. Bello relato.

    Entrañable, y con un remate perfecto.

    Un abrazo.

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  18. Querida Ángela, que bonito blog tienes, rezume ternura por doquier lleno de hermosas historias y bellísimos poemas. Una alegría conocerte un placer visitarte y una delicia leerte. Así que me quedo, perdido en tu rincón de sentimientos y buen hacer.
    Te deseo lo mejor y te dejo un beso.
    P.D. Gracias por tu visita a mis blogs y al igual que tú ¡Volveré!

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  19. Bela história...Espectacular....
    Cumprimentos

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  20. Mi fiel Funambulista: Me alegra que te haya gustado este cuento lleno de significados varios.
    El amor no entiende de sangre, ni edad, ni apellidos, ni color, ni de distancias, ni siquiera de tamaño como ves en este cuento.

    un beso de hormiguita.

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  21. Gaucho, que placer tenerte por aquí.

    Gracias y un saludo desde Barcelona.

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  22. Josep, estoy segura de que tú y yo nos vamos a leer mucho.

    Un saludo lleno de admiración por mi parte.

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  23. Fernando Santos: gracias por venir a verme.

    Toma asiento que te preparo un té de flores de almendro.

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  24. Muchas gracias David, sos un sol...

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