lunes, 30 de julio de 2012

Aromas del trópico




Emma era una mujer muy poco agraciada, incluso podríamos decir, abrazando la crueldad, que era muy fea. Hasta el punto en que ni los pájaros de la mañana se dignaban a posarse en su ventana. El sol del mediodía escapaba hacia otros lugares, incapaz de anidar en esos lánguidos rizos grasientos de sus cabellos. Tan desproporcionado era su cuerpo, que el espejo se tapaba los ojos ante su aparición matinal rogando al dios de los espejos que ella no le hiciese más preguntas comprometedoras. Maquillajes, cintas de colores y abalorios, se deprimían suspirando en la alacena, ante la improbabilidad de realzar lo imposible. Corsés titánicos para contener la cintura, sujetadores con alambres, incapaces de albergar atributos tan generosamente otorgados por las manos del Señor; bragas elaboradas a mano de dimensiones grotescas. Prendas éstas, cortadas y cosidas por una madre heroica, entregada y un poco ciega.

La naturaleza sólo le había hecho un regalo: su voz. Terciopelo caliente. Escuchar un poema de sus labios era una sensación deliciosa, su sensibilidad a la hora de declamar unos versos, los silencios oportunos, ¡ese énfasis después, en los momentos apasionados!
Pretendientes obligados a punta de pistola merendaban sudorosos y la escuchaban recitar a Emily Dickinson, a Whitman, a Shakespeare, embelesados, con los ojos cerrados y la boca llena de viandas deliciosas. Mas huían despavoridos después, ante la amenaza inminente de un beso o un abrazo, alegando razones tan descabelladas como falaces: alergias, matrimonio o una desviación repentina de su sexualidad; alguno incluso confesó una sífilis galopante.

Su padre, platanero en su juventud, gran bebedor y pésimo jugador de cartas, ante la incapacidad de casarla bien, para pagar las deudas de juego, buscó, desesperado, una manera lucrativa de paliar tamaña desgracia. Peregrinó por circos y prostíbulos ofreciendo a esa hembra de semejantes proporciones, mas en el circo le contestaron que andaban servidos de mujeres de carnes generosas, dejando abierta la posibilidad de acceder al trato si la hembra en cuestión lucía un tupido bigote. Al final no tuvo valor para ofrecerla a un prostíbulo, y asumiendo el amor que deriva de la paternidad decidió poner un océano por medio para evitar posibles tentaciones y malos pensamientos. Partió rumbo a Canadá y nunca mandó una carta. Los años pasaron.
Ella sustituyó el amor por la comida.

Tras la reja de su ventana, cada día veía pasar a un mozo musculoso tirando de las bridas de un caballo alazán. Lascivia en sus ojos y humedad entre sus muslos. El mozo en cuestión ni la miraba, pero ella le regalaba unos suspiros interminables, capaces de derribar el muro más grueso.
Juan era recolector de plátanos, labor a la que se dedicaban la mayoría de los hombres del pueblo. Eliminaba las hojas secas de las plantas, apuntalaba con caña brava o de bambú los frutos y después los enfundaba cuidadosamente para evitar el ataque de los insectos. Tenía el vientre fuerte y las manos encallecidas, el rostro moreno por el sol despiadado del trópico y las piernas acostumbradas a abrazar troncos. Amaba el olor de los frutos madurándose en la oscuridad y allí, bajo su sombra perfumada, había descubierto también las mieles del sexo.
Cruzaba las grandes plantaciones a lomos de su caballo para llegar al atardecer al pueblo, agotado, lamido por el sol y deseoso de ingerir una buena cantidad de ron de azúcar. Atravesaba el pueblo caminando con el torso desnudo, una rama de espliego entre los dientes y silbando una canción.

Un atardecer, en el que el olor a plátanos se definió claramente en el horizonte, Emma perfumó sus carnes inabarcables y, pintándose los ojos y los labios, encajó la exuberancia de sus pechos entre telas y alambres, juntó todas sus hambres varias entre sus muslos mastodónticos y se plantó en mitad de la calle, tapando el sol y el viento con su presencia imponente. Él no tuvo más remedio que pararse a mirarla. El resplandor de esa carne atrapada y asfixiada clamando auxilio despertó su interés y se acercó a olerla. Su olor a abismo, a barco encallado en el fondo del océano y a animal varado en la orilla, causó un alboroto en su apetito.

Una noche de vientos perfumados juntaron sus aromas a mar y a frutos del bosque y se tumbaron sobre un catre desvencijado, y allí colisionaron sus carnes. Atracaron las manos varoniles en esos puertos ilimitados y se amaron colosalmente. Temblaron los cimientos de la casa, se quejaron dolientes los palos de la cama y escaparon los gatos, ahuyentados por el trueno de los desgarros de un himen atado con cadenas en el tiempo.
El amor suavizó las facciones de ella, pero la felicidad le provocaba un apetito atroz. Comía sentada en la cama, bajo la mirada enamorada de Juan. Bandejas de venado con relleno de cordero y adornado con patatas con forma de corazón. Embelesado, Juan admiraba esos incisivos salvajes que arrancaban media pierna de un bocado, pedazos enormes que masticaba con avaricia, y, subyugado, le limpiaba delicadamente las comisuras de sus labios con servilletas de lino y encajes. Amor entre penumbras, gozo entre almohadones, quejidos de la madera. Orgasmos sísmicos que hacían temblar los tablones y los huesos.

Ante la imposibilidad de enlazarla por la cintura, caminaban de la mano por los senderos, a la luz de la luna. Él no le regalaba flores, porque ella se las comía; en cambio, la agasajaba con dulces y con sabrosas tripas de embutido, adornadas bellamente con un lazo rosa. Entre el lazo y la vianda, una poesía fogosa. A veces colocaba flores de plátano entre sus rizos lánguidos.
Exhausto, pálido, ojeroso y vacío de líquidos, una mañana no se levantó de la cama. Le temblaba la barbilla del esfuerzo sobrehumano de lamer esos pechos descomunales; le dolían las costillas de yacer entre las columnas griegas de esos muslos de acero.
Casi ciego, a causa de la debilidad, ya no vislumbraba el orificio de su pene, que se encogía asustado ante el menor roce. Aunque sí sentía entre sus dedos el pellejo vacío de su bolsa sementera.
¡Bailaban ya sus dientes dentro de las encías!
La amaba con locura en su conjunto, toda entera, pero notaba su vida y su cordura flaquear en el intento de saciarla.
¡Ignorando los lamentos de su corazón intentó huir para salvar la vida!
Pero no contó con el amor voraz de la leona. Un amor sincero, apasionado y sin dobleces. Un deseo ilimitado. El hambre feroz de una hembra enamorada.
Ella le cortó el paso, adivinando sus intenciones de huida. Bloqueó la puerta con la cintura, impidiéndole la fuga con sus pechos y sus brazos.
Amorosamente lo empujó sobre la cama. Lo desnudó lamiéndole las heridas, hasta que éstas reaccionaron afirmativamente. Y lo cabalgó después, incansable, encaramada a su vientre.
Crujieron costillas, se aflojaron los clavos de los muebles, temblaron los cuadros y pasados unos minutos, entre estertores de agonía, él vació lo poco que quedaba en el interior de sus diques.
Después, ella quiso más y le acarició dulcemente los cabellos, el pecho y el vientre, y le susurró palabras encendidas al oído. Lamió el pene flácido y acarició los testículos secos. Y como no hubo respuesta, se tumbó al lado de él.
Juan huyó durante la noche, montó sobre su caballo y no miró atrás.
Ella volvió a languidecer tras la reja, regresaron los días negros y los nubarrones. El desamor causó estragos en su alma y esto le provocó un apetito canino.
Un día de viento huracanado, los pueblerinos vieron un objeto redondo que la fuerza del aire impulsaba hacia arriba, cada vez más alto.


Giraba en el aire, como un globo peleando contra las corrientes que lo impulsaban al mar.



64 comentarios:

  1. Magnífico relato Ángela. Gracioso, irónico, humano. Y sin muchos pelos en la lengua. Hipertodo. La realidad engrandecida, a lo bestia. "y se amaron colosalmente". Una deslocación que, justo al contrario de lo que parece me parece a mí, nos acerca a la realidad.
    Por cierto, te leí un cuento semejante. Igual soy yo que desavarío. En cualquier caso, un goce leerlo. Este es para colgar en la pared.
    Saludos.

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  2. No,no desvarías, Igor. Este relato lo escribí hace tiempo para el concurso de Abretelibro, y gané el certamen.
    Lo que ocurre es que en mis comienzos en el blog, colgaba cosas casi cada día y pasaban enseguida a la siguiente página sin apenas comentarios, y ahora tengo más paciencia y espero a que más blogueros lo lean. Un ejercicio de paciencia, que si mal no recuerdo, me aconsejaste tú jaja.
    Gracias, amigo, creo que este es uno de los trabajos del que estoy más orgullosa. Tocó la fibra de algunos foreros muy sensibles y me llevé algún sermón que otro, pero ya expliqué en su tiempo que yo no elijo el aspecto físico de mis personajes.
    mil besos de verano.

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  3. La verdad es que es un auténtico placer leer este cuento. Se sigue con atención, te hace sacar la sonrisa, incluso te pone en la situación de ver a los personajes en plena "faena amatoria" y al final arrancas un suspiro con ese final que te sacas de la chistera y como la imagen, muestras a la protagonista tras esa sombra poética de Dickinson, Whitman ó Shakespeare.
    Un abrazo en la tarde.

    P.D. Alguna vez, al leerte, me he preguntado quién es el autor que está detrás de tu nick, porque es difícil encontrar hoy una imaginación que sepa describir de una manera tan sencilla y directa lo que vengo leyendo últimamente.

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  4. Rafael, el autor que está detrás de mi nick, soy yo: Angela. Ademas hay una foto mía en el blog, debajo de Luna de san Juan, mi libro.
    Gracias por los elogios, que me llenan de placer.
    Sólo soy una mujer con muchas ganas de escribir, aunque es ésta una tarea complicada hoy, que ya está todo escrito.
    mil besos, espero haber satisfecho tu curiosidad, y no haberte defraudado demasiado.

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  5. Me ha gustado el relato. Tanto en el empleo del lenguaje como en el contenido. En parte, él tuvo la culpa de acabar muy débil y con la salud precaria porque consintió a su amada en todo y ya sabemos que todo en exceso hace daño.

    Saludos.

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  6. Martín, Juan no podía luchar contra el amor, pero al final tuvo que decidir: o su amor o su vida.
    Gracias, Fer.

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  7. Ya no me sorprendes ni con tu inventiva e ingenio y mucho menos con tu buena literatura...un relato sorprendente, para enmarcar y leerlo varias veces...siempre se aprende y de tí lo hago...Un besote y mi enhorabuena.

    Pd. No todo está escrito, aún tenemos mucho que contar, mejor o peor, pero ahí continuaremos.

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  8. Hay dos escritores que me encantan, Gabriel Garcia Marquez y tu.

    Tu narrativa es tremenda, me encanta!!

    Besos y se feliz!

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  9. Fibo, aprendemos unos de otros.

    Gracias salao, mira que eres majo.

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  10. Gilberto, a lo largo de estos dos o tres años que llevo escribiendo, me han dicho de todo: bueno, malo, verdadero y cariñosamente falso..., pero tú me dices que te encantan dos escritores: yo y García Marquez.
    ¿y sabes lo que ha ocurrido?
    que se me han desintegrado las bragas de gusto.
    A García Marquez yo lo adoro.
    un beso.

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  11. Angela, ¡Me encantó! tu manera de escribir me subyuga, usas palabras reales, describiste el sexo con altura sin omitir nada pero con un léxico muy cuidado. Además la historia no permite dejar de leer hasta el final.
    ¡ Muy bueno!
    Un fuerte abrazo amiga.

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  12. Tremendo, es lo que me ha parecido tu relato. Tienes una imaginación impresionate, donde los personajes viven situaciones entre los humano e irónico de una forma muy natural.
    Enhorabuena por tan mágnifico texto.

    Besos

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  13. El Molí, muchas gracias. Nunca me da miedo ni pereza abordar el sexo, al contrario, porque es parte de todo.
    Comemos, bebemos, follamos, dormimos, reímos, y si nos dejan ...,¡hasta trabajamos! jaja
    Emma es una mujer gorda, es abundante en carnes, y de apetito insaciable, pero todos veis que es adorable, declama con una voz de terciopelo, y es inquieta buscando nuevas lecturas. En el amor es fogosa, romántica, insaciable. Me gustan los personajes imperfectos, variopintos, inacabados por la vida, que de acabarlos y modelarlos ya me ocupo yo...
    No quiero una chica diez en mis relatos, ni un chico, quiero gente como la que veo en el metro o por la calle.

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  14. José Manuel, muchas gracias. Sé que un relato largo cuesta abordarlo, hay que ser muy amigo mio para lanzarse jaja
    Pero a este relato le debo muchas sonrisas. Me ayudó a ganar un concurso, en el que no gané ni fama ni dinero, pero me alegró ese día y otros más.
    Un beso de martes por la mañana.

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  15. Mientes, no hay ninguna mujer fea, todas tenéis algo cautivador.

    Un beso

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  16. uhmmmmmm..., Carlos:

    Mira, ando leyendo Música para camaleones del gran Capote, y en uno de sus relatos describió a una mujer. Al principio dijo que era bastante fea, después fue suavizando sus rasgos, luego alabó la blancura nívea de su cuello y su olor tibio a hembra, destacó la delicadeza de sus bellas manos, la manera sensual de deglutir, de bajar las pestañas, de acomodar el pitillo entre sus labios carnosos..., ¿y sabes qué? que pasó de ser fea a ser muy atractiva dentro de mi imaginación.

    gracias, sensual chico de la nariz orgullosa. Y besos a la sombra de un manzano.

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  17. Me pareció un relato mágico,sensual,amoroso,con toques irónicos,pero,todo envuelto en la habilidad que posees para enamorarnos con tus letras!

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  18. lunaroja, no es ningún secreto que me encanta la literatura mágica. He leído mucho a García Marquez, pero también a Allende (en sus tiempos buenos)a Vargas Llosa, a Esquivel y más..., me influye supongo esa lectura.
    Gracias, muchas gracias.

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  19. Muy buen relato, bien logrado. Te felicito

    Luis Carlos
    saudades da volta

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  20. Luis, gracias. Te felicito yo a ti también por tu blog: es estupendo.

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  21. Ángela:
    Si dijera que me ha gustado mucho, que me has hecho reír con las peripecias de los personajes de tu ocurrente historia, que me encantó que el enamorado le regalase chorizos adornados con un lazo y todo lo demás, no te sorprenderías.
    Mas al pensar que hoy existen infinidad de muchachas que luchan contra su obesidad y sufren de desamores e indiferencia, ya no sería tan jocoso. Por ello, me pareció maravilloso que hayas puesto a un muchacho bien guapo como el amante de la imponente mujer. Él había apreciado algo más que la exuberancia desmedida de ese cuerpo. Tu mensaje, libre de prejuicios, es un canto a la no discriminación. Que él se fuera, no es culpa de los kilogramos, sino de una pasión irrefrenable en ella.
    Si este relato te ha dado tantas satisfacciones, es porque trasciende más allá de la superficialidad del humor que muestra a simple vista. El amor, como todo en la vida, debe darse intenso pero sin obsesionarse con él, sería el mensaje, a mi entender.
    Además, lo has plasmado con maestría absoluta.
    Un beso.

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  22. Arturo:
    es curioso, mientras tú me escribías yo estaba en tu blog escribiéndote a ti: ya lo verás cuando llegues a él.
    No sabes cuánto me gusta tu comentario, creo que eres la primera persona hasta ahora que lo ha captado completamente.
    ¿Por qué no puede un hombre guapo enamorarse de una chica entrada en carnes? en este caso Emma no está sólo entrada en carnes: es muy gorda. He ido al límite. En el amor también.Juan vio en ella muchas más razones para enamorarse, y si se marchó no fue por su peso, sino por su insaciable amor, que lo condenaba a la muerte en poco tiempo. Sé de buena tinta que un día irá a buscarla.
    Gracias, mil gracias Arturo, por tomarte tu tiempo en leerlo y en desgranarlo poco a poco.

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  23. Muy bueno Ángela, increíble relato con una descripción de los momentos y lugares impecábles.
    Te felicito.
    Un beso

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  24. Besos,ternura que derroche de amor cuanta gordura...

    Inmenso post...

    Un abrazo,

    Rato Raro

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  25. Osvaldo, que placer que te haya gustado, muchas gracias.

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  26. Rato raro, pero mira que eres gamberro y salado.

    un beso sin grasas.

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  27. Increible relato, original, simpático, irónico, triste, pasional....maravilloso!!!
    Un abrazo

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  28. Qué bueno!!! Acabo de descubrir tu blog y me ha encantado este relato, es lo primero que leo.
    Jaja, me gusta eso de que le regalaba embutido adornado con lazos rosas...
    Por cierto, excelente tu selección de libros, Saramago, Hesse, Wilde, Quiroga, Camus, Kafka y Vargas Llosa son de mis preferidos.
    Un saludo

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  29. Lapislázuli: muchas gracias, en serio.

    ¿no le sacas ninguna pega?
    no me importan las críticas, al contrario a mi me enseñan y me enriquecen. (como el avecrem)

    un beso grande.

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  30. Eva, también yo he ido a visitarte a ti, y me ha encantado lo que he visto. Seguidora soy. Y te leeré con más atención. Gracias por tu comentario.

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  31. Yo a tu blog le llama "RELATOS.BRUTALES.COM", es ¡fantástico! me ha tenido enganchada desde el principio hasta el último soplido de viento que se lleva a la protagonista a mejor vida, me he reído, me ha despertado la imaginación...un 10 te doy.
    Besos.

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  32. Primera vez que te leo y coincido con la mayoria de los comentarios.
    Muy buena narración acompañada de una estupenda imaginación.
    Saludos

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  33. Ángela, muy interesante relato a medida que lo leía quería más, me atrapó de tal manera que lo leí dos veces. Pasional, erótico, sensual, increiblemente desgarradora historia.

    Un abrazo.

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  34. Laira, jo, que me pongo colorada ¡muchas gracias!
    te hago una visita ya mismo, sos un encanto.

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  35. ohma, muchas gracias y bienvenida a mi blog. Te prometo una visita al tuyo enseguida. Un placer conocerte y me alegro de que te haya gustado esta historia extraña y descabellada.

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  36. Roberto, mi pequeño somorgujo (aún no sé que carajo es eso)gracias, y me alegro de no haberte aburrido demasiado.
    Un abrazo.

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  37. He visto Ángela que no es un relato actual hecho para el blog. Me ha sorprendido su cuidadísima elaboración y el personaje que creas, tan completo.
    Magnífico, con alguna nota de tu ya característico humor.
    Es un placer pasar a leerte
    Besos

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  38. mentrasleo, este es un relato que se hizo para un concurso que al final gané.
    Como ya he explicado tuvo polémica y debí en su momento dar muchas explicaciones a personas muy susceptibles. Pero este trabajo se hizo con mucho cariño y sin intención de dolo.

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  39. Me ha sorprendido este relato tuyo, Ángela. Qué decir... ya lo han dicho todo.
    Ayer estuve a punto de leerlo, pero caí rendido y hoy te he visitado.
    Es genial, fabuloso, con un gran mensaje y muchos colores. He vislumbrado escenas como si se tratasen de pinturas surrealistas. Tu pluma es de calidad, amiga.
    Besos

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  40. Excelente es lo mejor que puedes decirme. Y gracias...
    no hay de qué, es un placer enorme escribir para vosotros.

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  41. ¡Qué hermoso debe ser el ser humano!

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  42. Ángela paso a dejarte un beso enorme, y tal y cómo le he prometido a Arturo, tu relato lo leeré despacio en cuanto tenga un ratito de conexión. Que sigas así de campechana. Sé feliz.

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  43. Ya lo creo que es un gran relato, de esos en los que no falta -ni sobra- nada y en los que se enlazan dos historias; incluso una metáfora encubierta, quién sabe.
    Un abrazo.

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  44. Sterki, si es cierto, a veces el ser humano es hermoso, otras un poco menos.
    Gracias amigo.

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  45. Teresa, gracias, no hay prisa. Te debo una visita también, y en cuanto pueda paso a curiosear. Mil besos de verano.

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  46. Aparte de que me ha encantado tu relato, y sobre todo la forma de contarlo, aunque sea agridulce porque estaba esperando un final feliz, será porque últimamente busco finales felices en todos los rincones del planeta... Aún así me dejo un buen sabor en el paladar:)

    Pero me quedo con un detalle, que a pesar de todas sus difícultades ella tenía un don, y eso me recordo que por más que nos sintamos perdidos hay que recuperar el don que nos dieron y ahuyentar con él a los viejos fantasmas.

    Bueno, por si todavía no le he dicho que me encanto este cuento:)

    Besos

    P.D: Y que el verano te siga trayendo esta inteligente inspiración para que luego nos la cuentes. Disfruta!!!

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  47. inmigrante de los versos:

    buscar finales felices no es malo, pero puede ser doloroso a la larga, ya sabes. La puta realidad no nos ofrece casi nunca finales de ese tipo.
    A mi me gustan los finales medio felices jaja son mucho más realistas.
    Emma tiene un don: su voz de terciopelo y declama a los grandes como nadie. Deberías escucharla con su voz íntima y sedosa leyendo bajito un poema de Benedetti, de Whitman, de Neruda..., es espectacular.

    Dentro de cada persona hay tesoros maravilloso, sólo hay que buscarlos.

    Mil besos para curar la falta de esos finales felices.

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  48. Pobrecilla, Enma, vaya un desastre de mujer. Buena descripción, con esos objetos objetando. jeje, el segundo párrafo nos aporta algo bueno para Emna, y como los galantes se llenan el estómago y corren. Va siendo divertido. Luego todo transcurre bien. Admiro la delicadeza en el tratamiento del sexo y sus alrededores. El final alfo surrealista, como globo vale, pero como inmensidad carnal, no sé. En fin, Ángela, que me has hecho pasar un buen rato.
    Por cierto, quizás puedas eliminar la verificación de palabras que exiges para hacer comentarios. Llevo varios días pendiente de enviar este por no aparece la imagen en mi pantalla, problemas de bloger, seguro

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  49. Ximens, gracias por las aportaciones, siempre van muy bien.
    En cuanto a lo de los comentarios, pues no tenía ni idea de que os costase colgarlos: miraré de arreglarlo.
    Un besazo y te felicito por tu blog, que me encanta.

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  50. En estos tiempos en los que es tan complicado decir cosas nuevas o decir cosas bien, tú te destacas en ambas funciones.
    La pase bien, me gustó.
    Un beso
    HD

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  51. Me arrancaste la sonrisa con este relato. Pobre Emma! Su amor insaciable fue lo que acabó con su bonita historia de amor. Una historia en la que no importaban los kilos de más, sólo importaban dos personas. Pero a veces hay que frenarse un poco y dejar vivir a la otra persona. Que si la acaparamos, al final sale huyendo.
    ¡Gran relato!
    Besotes!!!

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  52. ¡Magnífico, Ángela! Nunca dejarás de sorprenderme. Como he llegado de ultimísima comentarista (no sé ya qué nº hago) pues casi lo han dicho todo los adelantaos y hasta los que se estrenan aquí. Así, ¡imposible decir algo nuevo u original!
    Currado, cuidado, con un vocabulario sexual muy acertado y un humor muy real en su término, el exceso incansable de algo provoca lo contrario de lo deseado.
    Está muy claro porque ganaste el certamen, porque el relato lo tiene todo, ¡hasta globos!
    Un abrazo desde el aire.

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  53. Humberto, muchas gracias viniendo de ti es un gran honor.

    Es cierto que parece que todo está ya escrito y es complicado sorprender en estos tiempos que andamos.

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  54. Margari, que razón tienes: si Emma no hubiese sido tan voraz Juan no habría escapado. Pero no desistamos, sé que la echa de menos.

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  55. Mafalda, el desenlace es un tanto extraño, pero es el idóneo: ahí está el cuadro de Chagall para testificarlo.
    Podría haber adelgazado a Emma y convertirla en una chica diez, entonces Emma habría encontrado muchos pretendientes, se habría casado y hubiese sido feliz, pero todo eso ya ocurre demasiadas veces. ¿Cuando sale una mujer entradita en carnes volando por la ventana muerta de pena y de amor?

    mil besos Mafalda, nos leemos.

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  56. Completito relato. ¡Qué bella cosa! Un beso.-

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  57. Sabagg, muchas gracias. Te veo en tu blog.

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  58. ¡¡¡Magnífico!!! es de lo mejorcito que he leído en mucho tiempo con tu permiso me lo llevo a facebook
    UN APLAUSO GUAPÍSIMA Y MIS BESOS

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  59. uy, ¿cómo me va importar? es un pedazo de privilegio. Gracias, chica de los labios sugerentes.

    y otro besazo para ti.

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  60. es un relato magnífico, de lo mejor que he leído, original y muy bien escrito, merecedor de grandes premios, me quito el sombrero. Saludos

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  61. Estuve viendo pinturas al azar y ésta me recordó a tu relato:

    http://www.wikipaintings.org/en/fernando-botero#supersized-na-ve-art-primitivism-281162

    Saludos.

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  62. Ismael,que me sonrojo. Muchas gracias unos cuantos besos.
    Y eso me recuerda que hace tiempo que no visito tu blog. Para allá que voy...
    ponle un poco de agua a la tetera.

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  63. Martín (Fernando V.) una foto magnífica de Botero, y si que es muy acertada, sí.
    Coloqué en su día la foto de Chagall porque la mujer del cuadro sale volando y eso iba bien con el desenlace del relato. Pero me encanta Botero.

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