miércoles, 24 de octubre de 2012

Palabras para Julio G. Martín, poeta.



Sí, es cierto, estos días no he escrito nada. Y no es que no tenga ganas, es que tengo la cabeza llena de corrientes de aire, porque alguien ha salido y se ha dejado la puerta abierta.
Julio se ha marchado y estos días ando cabizbaja, porque le echo de menos. Sí, solo era un bloguero de sonrisa franca y ojos marítimos. Un poeta canalla, un malabarista de los versos, un domador de huracanes, un romántico en definitiva. Un hombre enamorado escribiendo sobre el amor.

Yo llegué a su blog una tarde de esas en las que todos los caminos no conducen a Roma; salté de un blog a otro, de una cara sonriente a otra, de un poema a un relato, de una crítica política a un microrrelato erótico, y al final de un callejón oscuro encontré la foto de una chica desnuda acariciando una guitarra, arriba de sus ojos enigmáticos tan solo una palabra, grande, inabarcable: UNIVERSO.
Luego un título sugerente, una sonrisa y un verbo muy canalla y elegante a la vez, una mezcla difícil para la que hay que ser un autentico prestidigitador.
Hoy el mundo me parece un poquito menos interesante, un poquito más feo, porque ese poeta no estará al final del callejón para regalarme rosas y decirme "buen trabajo, ojos de mar"
¿la causa de su muerte? ¡y que importa! quizás el desamor le llenó el corazón de lágrimas ahogando su boca para siempre.
Hemos perdido a un gran poeta, señores, y a un alma buena. Quien tenga fe que rece por él, quien no la tenga que lo busque entre los colores imposibles de un atardecer adormilado, que allí estará...
Hasta pronto, amigo, me niego a decirte adiós.

Perdón por los errores ortográficos, si los hay, el texto está sin revisar. Mil besos a todos.

Os dejo un enlace, por si queréis visitar su blog.



http://juliogmartin.blogspot.com.es/