miércoles, 12 de junio de 2013

¡Poetas no! Gracias...


Pascual comenzaba las mañanas con un aromático café con leche y una tostada crujiente de queso fresco y mermelada de naranja amarga.  Después se duchaba, afeitaba  y  se vestía con su gastado traje gris marengo, ése que, antes de irse a dormir, Rosa le dejaba primorosamente planchado en el galán de noche de madera labrada, regalo de bodas de su amiga Maripili. En paro, desde hacía ya dos años, todos los días seguía el mismo ritual. Luego venían los eternos paseos por el parque del Retiro, buscando un lugar sombreado donde  poder realizar la tarea de todos los días: apresar en un circulito rojo ese posible trabajo que le rescatara del ostracismo del paro.

Encendió un pitillo y tras echarle un ojo a la página deportiva, toda su atención se centró en la sección de ofertas de trabajo:

 “Se necesita estimulador lingüístico para loros,  que hable correctamente el español. Entre las aptitudes y virtudes requeridas, se premiará especialmente la paciencia, dado que el animal sufre actualmente de descontento espiritual, apatía esta que  le provoca continuas crisis nerviosas, sumiéndolo en un estado de total acongojamiento. No es peligroso, pero dado su carácter voluble se aconseja a  las señoras o señoritas que se abstengan de presentarse a las pruebas con elaborados moños o sombreritos con motivos ornamentales, pues este tipo de arreglos femeninos provoca en el ave una extraña fijación  que lo sume en un estado de enajenación transitoria. No nos hacemos responsables de la pérdida de horquillas, pasadores, bisoñés  u otro tipo de abalorios ornamentales. Tampoco es aconsejable que el candidato o candidata en cuestión padezca algún trastorno ocular tal como el estrabismo, pues  esta anomalía provoca una hilaridad incontenible en el animal que…”

Pascual, perplejo,  alzó la ceja izquierda, que es la que se levanta siempre en estos casos, se rascó la cabeza y continuó leyendo atentamente, bolígrafo en ristre. Leído todo el texto realizó el círculo de marras apresando el número telefónico.

Tras encender un nuevo cigarrillo pasó a la siguiente demanda, que decía así:

“Se necesita probador de paracaídas. El perfil requerido es el de varón atlético o hembra obstinada. En todo caso el aspirante debe ser una persona joven o en su defecto en buen estado físico. Absténganse ancianas osadas de más de ochenta años,  suicidas convencidos y reincidentes, así como señoras de mediana edad. No se admitirá de ninguna manera la presencia de escritores o poetas a las pruebas. Estos últimos se abstraen de forma involuntaria intentando captar los colores sangrantes del atardecer, el etéreo contorno de las nubes, la armoniosa elegancia de las aves…, en fin, detalles estos de incalculable valor para posibles poemas venideros, pero funestos para el buen desenlace de la prueba. Esta deformación profesional, sin duda loable y digna de admiración, les induce  a apurar tantísimo el trayecto buscando metáforas,  epítetos, tropos  o sinalefas que se olvidan de tirar de la anilla. En cuanto a los  suicidas, estos pasan olímpicamente de la anilla y se despachurran lánguidamente contra el suelo. Entiéndase que las señoras maduras no cumplen mal con la labor requerida, pero ocasionalmente no se presentan a su puesto de trabajo por coincidir con la hora de la radionovela. El tema de las octogenarias es mucho más peliagudo, se explicará personalmente para no herir sensibilidades varias”.

Pascual observó sus canillas frágiles y no realizó el circulito de marras. Pasó al siguiente anuncio:

“Se necesita cambiadora de sábanas para rodaje de película pornográfica. Abstenerse varones.”

Aquí Pascual abrió mucho la boca y no hizo un circulito rojo, sino que, interesadísimo, marcó el número de teléfono inmediatamente. Al otro lado de la línea una señora con la voz de Pavarotti le informó, tras un largo suspiro recriminatorio, de los pormenores de la labor a realizar:

—Preferimos una señora, querido mío, porque los señores babean, se les dispersa la mirada y  no entienden las órdenes, ya que la sangre que debería regar su cerebro para favorecer el entendimiento, se halla toda acumulada en cierta parte de su anatomía masculina. Y esta falta de riego sanguíneo  los imbeciliza, incapacitándoles para realizar correctamente una tarea tan fácil como es deshacer y luego volver a vestir una cama para que se introduzca en ella una hembra desnuda, de pechos exuberantes, pezones hipnotizadores y palpitantes zonas íntimas, aún húmedas y lubricadas. En cambio, querido, una señora, preferiblemente mayor, realizará estas cuestiones cantando alegremente una canción de Bisbal, alegrando con sus afinados trinos el ambiente del rodaje. Puede incluso que cocine un bizcocho para el director de rodaje.
Pascual dio las gracias, colgó el auricular y suspiró.

Reflexionó durante unos minutos, se acarició distraídamente la sesera buscando unas horquillas inexistentes,  y fijó de nuevo su atención en el anuncio del pobre loro acongojado.

Fin




33 comentarios:

  1. Nos atrapas con tu humor perfectamente descrito en el relato.
    Un abrazo y lindo día.

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  2. Pero que imaginación!. Irónico tu relato y a la vez bastante real.
    Yo hubiera acudido a los tres.
    Besos

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    1. Bueno, no sé sabe que hará Pascual jeje

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  3. De donde sacas tanta imaginación? Es divertido y genial.

    Besos

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    1. Del mismo sitio que tú, mi amigo, de mirar la vida.

      Un abrazo.

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  4. Muy buen relato,en su justa medida, impecable!

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  5. Muy Señora mía:

    Mis abogados están analizando su declaración:

    "...porque los señores babean, se les dispersa la mirada y no entienden las órdenes, ya que la sangre que debería regar su cerebro para favorecer el entendimiento, se halla toda acumulada en cierta parte de su anatomía masculina. Y esta falta de riego sanguíneo los imbeciliza, incapacitándoles para realizar correctamente una tarea tan fácil....

    Me han asegurado que hasta un estudiante recién iniciado podría llevar adelante el caso de "calumnias e injurias" hacia el sifriente género masculino.

    He dicho

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  6. Ángela:
    Tuviste una excelente idea para este post. Y la llevaste a cabo de manera maravillosa. Muy buen humor.
    Me causó mucha gracia cada uno de los requerimientos de empleo; sin dudas que tienes chispa.
    Beso metralleta.

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    1. Mira que yo a ti no te veo en ese trabajo de probar paracaídas pero en lo de cambiador de sábanas...:)

      un beso, amigo mio.

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  7. Divertido para la ocasión, toda una secuencia, una pequeña pausa de calidad en este mundo bloguero. Una sola pega, Ángela: con qué motivación voy a continuar el relato que tengo entre manos ahora que he leído este tuyo?... Bueno, algo tendré que hacer.

    Mil besos

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    1. Tú tienes una musa morena a tu lado, mi amigo sureño.:)

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  8. No podés escribir cosas tan graciosas. No hay género y subgénero que no te calce bien. Tus escritos me hacen reír, me hacen calentar, me hacen pensar, me tensan... todo, nena, sos una genia.
    Estaría bueno que escribamos algo juntos.
    Saludos.

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  9. He llegado a tu blog desde tus relatos en El Tintero.
    Denuncia y humor en tu relato, buena combinación.
    Me ha encantado lo del bizcocho para el director de rodaje jeje.

    Un abrazo

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    1. Alejandro gracias.

      la denuncia, con humor, mucho mejor...

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  10. A mí lo que más me ha gustado es que antes que buscar trabajo mira los deportes.
    Eso es un hombre...

    Besos.

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    1. ay, que nerviosa me pones asfqjvjaeòqhfxkjbwuvocAOVJ

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    2. Ya me gustaría... coqueta, más que coqueta...

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  11. Pues lo del loro está bien, mejor que lo del paracaídas, ahora lo de las sábanas... yo le entiendo, también hubiera sido el primero al que llamara.

    Divertida tequedó la cosa querida, besotes.

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    1. ...no me extraña en absoluto, pero la señora con la voz de Pavarotti te hubiese contestado que nooooooooo

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  12. Fascinante!!! Una historia real en clave de humor, y nadie como tú para llevarla a cabo.
    Un fuerte abrazo, Angela.

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  13. Cada vez que te leo me aperplejo encantada con tus letras.

    Besos enhorabuenicos.

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    1. me quedo con el aperplejamiento y con los enhorabuenicos jaja

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  14. ¡Qué bueno! Me has dejado una sonrisa de oreja a oreja! Cuánto talento y cuánta imaginación tienes!
    Besotes!!!

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  15. Dulce Ángela, has estado muy cariñosa con Pascual durante todo el relato. Veo que no te ciega el cariño hacia tus protagonistas. Bien hecho.
    Besos.

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    1. Dulce Pitt, Pascual es un hombre magnífico, y te aseguro que ese puesto de cambiador de sábanas lo hubiese bordado, pero no han confiado en él... ¡ay!

      Pero sé de buena tinta que su relación con el loro es muy muy buena. Le ha enseñado a decir algunos tacos como: "¡agua agua que vienen los maderos!" "puto payo" "rajoy boca chocho" y algunas monerías más que hacen las delicias del barrio. Incluso se sabe que el acongojamiento del animal ha disminuido bastante.

      un abrazo.

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