domingo, 14 de junio de 2015

Verde


El caso es que aquel pequeño monstruo pecoso y de cuello corto pensó que la pintura se marcharía con el primer lavado. Y no le quedaba mal aquel tono verde primavera  al pequeño gato blanco, pero mamá se enfadaría mucho cuando llegara de trabajar. Mamá daba miedo cuando se enfadaba. Por eso frotó al tierno bicho con tesón, ora con agua fría ora con agua ardiendo, ora lo tendió al sol, ora a la sombra. Pero el verde primavera se volvió verde insolente. Sólo quedaba una última opción desesperada: un programa largo de noventa grados a mil revoluciones. 



Mi pequeña aportación a esos "99 crímenes cotidianos y un responso", de La pulga editorial.

Quisiera aclarar que adoro a los gatos y la foto de arriba pertenece a una de mis pequeñajas. La belleza en cuestión se llama Alabama Worley, y la foto es de Irene Martinez.


Y la portada del libro:





12 comentarios:

  1. madre mia..pasas de la ternura al horror en 0,2... impresionante!

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  2. No dejas de sorprenderme. Mi más sincera enhorabuena. Es un placer poder conocerte. El relato, pobre gato y pobre niño, la que les espera...

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  3. No sé si reírme o llorar, pobre gatito! Intuyo que ese niño pecoso no está del todo bien de la cabeza...Has condensando en 8 líneas todo un drama! Bravo, tu inventiva no tiene límites. Felicidades!

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  4. Adoro a ese gatita, ohhhhhh.

    Terrorífica espera que desespera, pobre gato y lástima de niño.

    Un abrazo chillao, guapísima.

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  5. Es una foto y una gatita muy linda.
    Besos.

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  6. Dios, que terrible microrrelato. Es excelente.

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    Respuestas
    1. Y tú creyendo que soy una dama en apuros jaja

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