sábado, 5 de marzo de 2016

Como grandes árboles

Reflexiones...

Cuando tienes un hijo nadie te cuenta que pasarás a ser como una farmacia de guardia abierta las veinticuatro horas del día. Nadie te advierte que algunas noches las pasarás sentada con la espalda apoyada en la puerta de su cuarto, como un perro vigilante, para espantar al gusano que se instala en su cabeza. Nadie te avisa de que la puerta de la calle ya no será ese lugar por donde salen de fiesta, sino ese lugar por donde te mueres por verlos entrar de nuevo. Ni que el teléfono se convertirá en un bicho venenoso que puede sonar a las tres de la mañana para decirte que les han hecho daño. Cuando firmas el contrato de maternidad parece más fácil. Sólo hay un piececito pequeño y minúsculo que te llevas a los labios. Un piececito que ha salido de dentro de ti,  de tu sangre y de tus tripas.
Nadie te cuenta que un día te preguntarán porqué todo sale mal y no encontrarás palabras de alivio para reconfortarlos. No te preparan para ver sus lágrimas, ni su miedo, ni su rabia, ni su dolor.
Ni su decepción.
Nadie te prepara para saber cómo sujetar las tuyas, porque no toca, porque no debes. Porque uno se convierte en un árbol fuerte de largas y sólidas ramas que sólo existe ya para darles cobijo y sombra. Y los árboles fuertes no lloran.
Y nadie te advierte que un día, de tanto guardar tus lágrimas, se desbordarán por dentro de tu cuerpo y te anegarán el alma de tal manera que escucharás por dentro los borbotones y sentirás todo tu cuerpo lleno de agua que no sabe ni encuentra por donde salir.






4 comentarios:

  1. Es precioso este texto y lo has relatado perfectamente.
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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  2. Con la piel de gallina me has dejado... Precioso!
    Besotes!!!

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  3. Tan cierto, mi querida Ángela, que me veo en cada una de tus reflexiones. Nadie nos prepara para esto y los árboles fuertes deben parecerlo siempre, y de tanto parecerlo cuando nos rompemos... no hay palabras para explicar.

    Un fuerte abrazo.

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  4. Esta reflexión tiene tantas verdades que me obliga a reflexionar sobre todo lo que aún nadie me dice.
    Saludos.

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