viernes, 2 de junio de 2017

Despertares

El terrible asesinato del felino fue el detonante de todos los crímenes que se cometieron después. Es cierto que la bestia parecía nacida de las tripas del mismo diablo, y que su sola presencia erizaba el pelo de toda la comunidad religiosa; cierto es, también, que los asistentes a misa de doce se habían quejado de unos ojos amarillos e inquietantes que provenían de la oscuridad, y para corroborar la presencia inadecuada del felino malhechor, estaban los restos de orina corrosiva en los mismísimos pies sangrantes de nuestro señor crucificado. Por eso no fue algo inesperado que el gato negro colgase aquella mañana del misal blanco del padre Antonio. Y cuando este hombre oyó crujir el pequeño cuello negro algo en su interior se despertó.



11 comentarios:

  1. Uno no puede estar tranquilo ni en Misa!! Hermoso relato Angela me encanto

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    1. A dios rogando y pescuezos retorciendo jajaja Gracias, De.

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  2. Y descubrió que su verdadera vocación era retorcer cuellos y librar a este mundo de algún que otro hijo de Luzbel ;)

    Genial, como siempre.

    Besos

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    1. Digamos que descubrió a ese extraño pasajero que llevaba oculto. Gracias, bella.

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  3. Es biográfico, verdad?

    Qué familia... por Dios...

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  4. Que odioso eres, pero igual te quiero.

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  5. Das un poco de miedito. Menos mal que luego eres una dulzura.

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    1. Así soy yo: un pastelito de zanahoria. En cuanto pueda me paso a ver eso que colgaste en tu blog, verdulero. :)

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