domingo, 17 de diciembre de 2017

Cumulonimbos, cirrocúmulos o estos zapatos no son mios

Los congregados contienen el aliento. Se puede oír, en el silencio, el redoble de latidos. Le han facilitado la tarea: tres lucecitas de diferente color con una tesela informativa debajo. No parece complicado, hasta un niño lo haría. El dirigente lleva el dedo al lugar conveniente y lo pulsa; luego levanta los ojos y encontrando aprobación sonríe. Lo ha hecho bien y eso le alegra y le infunde ánimos para lo que viene después, el gran discurso. En el atril, dispuestos en orden y numerados, subrayadas las frases que merecen una entonación más vehemente, establecidas las comas donde parar con el objetivo de levantar la mirada para  mostrar al pueblo la grandeza de espíritu y la honradez del alma, están dispuestos los papeles. Tose. Tose de nuevo y las manos libres de callosidades emprenden el vuelo de siempre, que hasta los movimientos se estudian. Tose y toma agua. Luego comienza a hablar. De su boca, que solo declama sin ahondar en el fondo, brotan palabras inusuales.
—¿Qué dice este hombre?  —exclama una abuela que teje una bufanda pegada al brasero mientras fuera nieva.
—Juan, llévate el paraguas, que dice el presidente que se acercan lluvias intermitentes —le dice la mujer al esposo en otro lugar más lejano.
Cumulonimbos, cirrocúmulos, cirros. El mistral, el cierzo, el monzón de la India, los alisios de los trópicos, la tramontana.
—¿Qué dice este hombre? —gruñe Antonio en el bar, delante de un carajillo.
—Ni idea —contesta Amalio, el camarero—.  Cada día entiendo menos las noticias. Fíjate que el del tiempo ha dicho que nos tenemos que apretar el cinturón, que llegarán tiempos mejores y que lo que hace lo hace por nuestro bien y que todo lo peor es mejor y que a la larga es beneficioso.
—Yo creo que se refiere al cambio climático —dice Antonio, lapidario, dando un sorbo al carajillo.

—Bah, lo que pasa es que esta gente es muy culta y hablan en forma de metáfora —dice Amalio limpiando la barra.

7 comentarios:

  1. Tan real que da miedo.
    Y obedecen a ciegas lo que les dicen desde la pantalla.

    Falta el tercer Testamento: el de los subhumanos.

    Besos.

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  2. Hay que saber leer lo que no se dice y entender lo que no está escrito. Pero siempre es más fácil dejarse llevar.

    Saludos,

    J.

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  3. Palabras vacuas en boca trajeada... Ay, mi querida amiga... qué bien que lo has plasmado y graficado.

    Un abrazo chillaooo pa'que me entiendas.

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  4. Ay, y justo ahora acabo de ver una peli argentina "La cordillera" donde todo es lo que no es,y nada es lo que parece... esos discursos que no llevan a nada y crean cortinas de humo.
    Muy muy bueno tu relato.

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  5. Y este, sin embargo, sí me parece una pamplina tonta. Desde hace un tiempo los señores trajeados que aparecen en televisión no me inspiran el más mínimo respeto. Ni siquiera como base para una sola de mis letras. Pero me gusta que mantengas esa pluma caliente y que las letras sigan fluyendo.
    Besos
    Isma

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  6. Hace poco entré en un bar mientras por televisión daban un programa político. Parecía un cuadro de Hooper, todos mirando aquella pantalla iluminada. Incluso el camarero no se dio cuenta de mi llegada. Un bar de autómatas.
    Saludos, Angela!
    Borgo.

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  7. Así habla mi el hijo de putas del Presidente de mi país...

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