domingo, 4 de marzo de 2018

Pamplinas tontas


Estos días he estado notando ciertos dolores extraños en mi corazoncito de escritora diletante.  Al final, cansada de sentirlo, decidí acudir al médico. Pensé que me encontraría a mi galeno motero, un señor adusto y apolíneo que tiene su motaza aparcada en las proximidades del consultorio. Un día le pregunté si le gustaban "Los hijos de la anarquía" y me dijo que no conocía la serie, pero mi admiración no menguó. Mi sanadora de ahora es una  mujer preciosa, argentina, muy dulce, de las que te miran a los ojos para escucharte. Me preguntó cómo era el dolor y le dije que era como si tuviera un camión lleno de pollos amarillos encima del pecho y que me duele más por la noche. Me respondió: “pollos amarillos. Uhmm, un infarto no es, que los infartos dan sobre las doce del mediodía. No lo digo yo, son las estadísticas”. Luego me sonrió con una sonrisa hermosa que solo puede venir de esas tierras hermosas. Haremos algunas pruebas para descartar, continuó, pero yo creo que lo que tienes es un poco de pena invasiva y traidora. Las pruebas han salido bien. Todo correcto, me dijo ayer, yo tenía razón. Cuando me dijo esto me acordé de cierto pasaje de una novela de García Marquez donde un tipo sentía el agua borbotear dentro de su corazón. Son las lágrimas, dijo, que no encuentran cómo salir, por eso te duele el pecho, explicó ella. Y entonces recordé a Noelia. A Noelia le han tenido que amputar los pies y una mano debido a la necrosis. Le han dejado parte de su mano derecha. Pero conserva la sonrisa intacta, dulce, perpetua. Y esa sonrisa con la que me saluda cada día me hace sentirme pequeña. Pensé en otras sonrisas de otros supervivientes. Sonrisas preciosas de gente valiente. ¿Y qué hago cuando me duela?, le pregunté. Ella me miró de nuevo con esos ojos azules endiablados y me respondió: “solo es un camión invisible lleno de pollos. Si no le haces caso se pondrá en marcha y continuará su camino”.
Así que ahora tengo un camión repleto de pollos amarillos que de vez en cuando aparca en mi pecho. Tendréis que quererme así.





8 comentarios:

  1. Mi querida Ángela... si pones un poquito de atención oirás un coro de polluelos entonando: "Te queremos, guapa"

    Ainnss, es cierto que lo que no sacamos fuera lo somatizamos de otra manera... Eso es porque tu corazón es inmenso.

    Un abrazo que te abarque toda.

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    1. Calla, que solo falta que los pollos se me pongan a cantar de noche. Me quedo con ese abrazo.

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  2. Ay nenita...como no te vamos a querer con pollos amarillos invisibles o no? qué importa eso? lo importante es que abras las compuertas del camión y los liberes! Verás como se aligera ese peso.. a veces es verdad lo que dice García Márquez, son lágrimas atrapadas que no saben como salir...quizás las tuyas pían...
    Muacksssssssssssssssssssssss
    Me he emocionado mucho leyéndote cariño.

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    1. Aurora que los ponga a cantar,tú que los suelte grrrrrrrr Gracias tesoro, sois buena gente, las dos.

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  3. Tendremos que quererte así?..no ojazos, te queremos precisamente así.

    Mientras el camión de vez en cuando se vaya, cuando vuelva ya sabrás cómo recibirle.

    Aunque ahora que lo pienso, no sé si llamarte ojazos o granja...en tu voz hay grillos, en tu pecho pollitos..jajajaj

    Besazos

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  4. Lo de granjera me gusta, Prozac. :) Vale, bueno, va. Si es que hacéis conmigo lo que queréis.

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  5. Me has dejado maravillado con este relato y te lo digo muy en serio, no pretendo en absoluto decir lo que digo así porque sí.
    He comenzado a leerlo y me he metido dentro y he comenzado a preguntarme el porqué de sus sentimientos que aún no tiene a veces o de esos males quiero decir más bien.
    Creo que tú has sabido dar enseguida con una forma de respuesta bastante convincente y que a mí me convence pues nadie mejor que Gabo para entrar en la mente y en los sentimientos de la gente de la gente más popular más sencilla más humilde más del pueblo, y descifrar esos extraños males que a veces les aquejan y nos aquejan.
    El relato me ha convencido y como te digo me ha dejado con un sentimiento de alivio.
    En fin que me ha gustado volver a leerte.
    Llevas en tus venas la escritura y la transmites, sabes cómo hacerlo.
    Un abrazo y un beso.

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  6. Jo...
    No tengo ganas de hacerte rabiar.

    Venga, un abrazooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

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